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Apocalipsis 5 : El Cordero con el Libro


A menudo se presenta como una "prueba" de la teoría de que hay  "dos personas" distintas, al texto de Apocalipsis 5:7, donde el Cordero "vino, y tomó el libro de la mano derecha del que estaba sentado en el trono"
Si usted lee cuidadosamente Apocalipsis 4:2-3, notará que lo que vio Juan por el Espíritu, fue UN TRONO y sobre ese trono a UNO SENTADO . La visión del que está sentado en el trono, se refiere a Dios como Rey y Padre. Según Juan 4:24 Dios es Espíritu, por tanto Dios no es una persona
Ahora bien, si pasamos a examinar al Cordero, notaremos que la visión mostró a un animal sacrificado que tenia siete cuernos y siete ojos (que son enviados sobre toda la tierra). Entonces el Cordero mencionado en Apocalipsis no es una persona, menos aún una “persona divina y distinta" ,Esto es lo que primero tiene que ser aclarado, para poder seguir con nuestra explicación de Apocalipsis 5.
El libro de Apocalipsis es el complemento de otro libro profético de las Escrituras como es el libro de Daniel, y ambos son altamente simbólicos. De manera que la interpretación de ambos, tiene que ceñirse estrictamente al lenguaje de las mismas Escrituras, sin agregarle suposiciones o invenciones de tradiciones religiosas, que han dejado por fuera el testimonio del propio Jesús, aún a pesar de que el testimonio de Jesús es el espíritu de la misma profecía (Apocalipsis 19:10).
La visión de un solo Dios y un solo trono en Apocalipsis 4:2-3, afirma categóricamente que en el cielo no existe más de un solo Dios absoluto. Esa misma visión confirma que no hay "dos" ni "tres" sentados en el trono, sino uno solo.
Así que el Espíritu le muestra a Juan la verdad Escritural general o total de que Dios es Soberano, el Altísimo, el Todopoderoso.
Antes de llegar a la visión del Cordero como inmolado en Apocalipsis 5, vemos que Apocalipsis 3:4-5 nos muestra al Hijo triunfante y glorificado, sentado en el único trono que hay en el cielo, ejerciendo toda la prerrogativa y el poder del Todopoderoso. Esto nos enseña que Jesús es el Todopoderoso, porque si Él no lo es, entonces no sería “Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos” (Romanos 9:5).
Luego vemos en Apocalipsis 5, la visión de un cordero inmolado, de un león, de una raíz, etc., no porque se estén mostrando “distintas personas”, sino para enseñarnos que el plan de redención que Dios estableció consigo mismo según el designio de su voluntad (Efesios 1:11), requirió que la apertura del libro de la vida la hiciera un hombre sin pecado, que sólo fue proporcionado para nuestro bien cuando Dios se manifestó en carne (1. Timoteo 3:16), como el Hijo o varón perfecto (Lucas 1:35, Efesios 4:13).
Los siete cuernos del Cordero como inmolado, son una referencia a la plenitud de su poder o autoridad, y eso es otra prueba de que Él es el mismo Dios, porque sólo Dios tiene todo el poder perfecto en sí mismo y no lo comparte con nadie, pues Él mismo declaró: "a otro no daré mi gloria" (Isaías 42.8).
Los siete ojos del Cordero como inmolado, son los siete espíritus de Dios; es decir, la plenitud y perfección de aquel que solo es Omnisciente (todo lo sabe), Omnipresente (está en todas partes) y Omnipotente (todo lo puede); atributos únicos de su naturaleza Divina.
Las visiones de Apocalipsis 3, 4 y 5, son una secuencia gráfica de todo el propósito de Dios en relación con Israel y el mundo entero, del que todavía faltan cosas por cumplirse, y es presentado en la visión de un libro que ha sido abierto por Jesucristo, el único Dios que se manifestó en carne con el propósito de redimirnos, y que en esa humanidad perfecta que tomó como templo o tabernáculo para manifestarse a nosotros, está sentado en este momento en el único trono que hay en el cielo.
 La visión es simbólica y no literal, pues de otra manera tendríamos que concluir equivocadamente, que Juan vio literalmente a dos animales (un cordero y un león), perdiendo así todo el significado bíblico que encierran esos símbolos.
Apocalipsis 4:2 y 8 describen al que está en el trono como “el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir.” Sin embargo, en Apocalipsis 1:8 Jesús se describe a sí mismo como “el Señor, el que es, y que era, y que ha de venir, el Todopoderoso.” (Véase 1:11-18 y 22:12-16 para unas pruebas adicionales de que Jesús es el que está hablando en 1:8). También el que está en el trono es el Juez (Apocalipsis 20:11-12), y nosotros sabemos que Jesús será el Juez de todos (Juan 5:22, 27; Romanos 2:16; 14:10-11). Por lo tanto, el que está en el trono es Jesús en todo su poder y Deidad.
El Cordero es el Hijo de Dios ( Cristo Jesús en su humanidad) particularmente en su papel sacrificial. 
El Nuevo Testamento identifica a Jesús como el Cordero que ofreció su sangre por nuestros pecados (Juan 1:36; 1. Pedro 1:19).
Por eso Apocalipsis 5:6 describe al Cordero como muerto. Dios no podría morir y no murió; solamente la humanidad de Jesús murió. Entonces el Cordero representa solamente a Jesús en su humanidad como el sacrificio por el pecado.
El resto del capítulo 5 también prueba esto al describir al Cordero como nuestro Redentor.
Otros versículos de Apocalipsis, dicen claramente que ese Cordero no es una persona distinta a Dios. 
En particular, Apocalipsis 22:1 y 3 hablan “del trono de Dios y del Cordero,” refiriéndose al único trono de 4:2 y 5:1. Después de mencionar “Dios y el Cordero,” Apocalipsis 22:3 habla de “sus siervos,” y el versículo 4 se refiere a “su rostro” y a “su nombre.” El Cordero y la gloria de Dios alumbran la Nueva Jerusalén (Apocalipsis 21:23), sin embargo el Señor Dios es la luz (Apocalipsis 22:5). Entonces, “Dios y el Cordero” son un solo Ser. La frase se refiere a Cristo Jesús y señala su naturaleza dual.
Concluimos que Apocalipsis 5, que es simbólico en su naturaleza, revela la Unicidad de Dios. Describe a Uno en el trono, pero también describe a un león, a una raíz, y a un cordero. ¿Revela esta descripción a cuatro personas en la Deidad? Ciertamente no. En cambio, hay solamente Uno en el trono. El león, la raíz, y el cordero, todos representan en forma simbólica las características y las cualidades del que es digno de abrir los sellos del libro. El león nos dice que El es el Rey de la tribu de Judá. La raíz nos dice que El es el Creador. El cordero nos dice que El es Dios encarnado y nuestro sacrificio. Solamente en este último papel puede El ser nuestro redentor y puede abrir el libro. Entonces, Apocalipsis 5 enseña que hay un solo Dios y que este único Dios vino en carne como el Cordero (el Hijo) para revelarse al hombre y para redimir al hombre del pecado.
Se habla de un solo trono para Dios el Padre y el Cordero, y se dice que el UNICO que se sienta sobre el trono tiene UN solo rostro y UN solo nombre, porque el Padre y el Hijo constituyen un "Él" y no un "ellos". "Y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán, y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes" (Apocalipsis 22:3-4). 
No es de extrañar que en Apocalipsis 14:1 diga: "el nombre de Él y el de su Padre escrito en la frente" (Apocalipsis 14:1). El nombre del Cordero estará en la frente de los vencedores, y Apocalipsis 14:1 dice que este nombre es también el nombre del Padre. ¡Así que el nombre del Padre y el nombre del Cordero es uno y el mismo nombre! Esto no nos sorprende, pues Juan mismo llamó a este libro la Revelación de Jesucristo y no "la revelación de tres personas formando un solo Dios.
Lea la descripción del Cordero y pregúnteles si eso es literal. ¿Tiene Jesús cuernos? ¿Tiene Jesús varios ojos?
Tratar de ver Apocalipsis 5 como una distinción literal de lugares entre el Padre y el Hijo destruye la misma doctrina ortodoxa de la Trinidad, ya que en ella no se puede dividir la sustancia de Dios.
El Libro de Apocalipsis termina diciendo:

"Y no habrá más maldición; y el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán,y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes." (Apocalipsis 22:3-4)
Note que es Un Trono, y dice que "Le servirán" (singular), y "verán Su rostro" (Un Rostro), y "Su nombre estará en sus frentes" (Un Nombre).
El Cordero y Dios son un sólo Ser, con un rostro, un Nombre, en un trono por toda la eternidad.