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El caracter del discipulo (2da parte)


En el artículo pasado veíamos cómo las multitudes quieren cosas de Jesús, pero no quieren ningún compromiso. A diferencia de lo que ocurre con el mundo, la formación del carácter es una prioridad para el Maestro Jesús. Él quiere que seamos como Él, que vivamos como Él, que pensemos como Él. Esta es la medida que el Señor estableció para aquellos que han vivir en el Reino de Dios.
El mundo enaltece el talento, el carisma… y se olvida del carácter. Un ejemplo es el del futbolista Diego Armando Maradona, quien en un partido del mundial México 86 metió un gol con la mano. A los aficionados no les importa que ese logro no haya sido honesto. Al mundo le encanta lo que hacen sus ídolos, pero no le importa cómo hacen éstos para alcanzar sus “logros”. Hace no mucho, otro jugador, Messi, metió también un gol con la mano. ¿Será acaso discípulo de Maradona?
Bienaventuranzas del Mundo.Imaginemos una lista de “las bienaventuranzas del mundo”:

Bienaventurados los listos que engañan a medio mundo, porque ellos serán triunfadores.
■Bienaventurados los ricos y famosos porque disfrutarán las riquezas de este mundo y de la vida.
■Bienaventurados los exitosos y triunfadores porque no hay obstáculo que se les oponga.
■Bienaventurados los campeones porque no saben lo que es la derrota.
■Bienaventurados los que piensan positivo porque todo lo que proclaman recibirán.
■Bienaventurados los que confían en sí mismos, gócense y disfruten de los Óscares y de los Grammy’s que merecen sólo los triunfadores.
■Felices los que han salido de la pobreza y de la mediocridad porque de ustedes son los reinos de este mundo.
Atentamente, su maestro, el Lucero de la Mañana.

Bienaventurados los Humildes
La enseñanza de Jesús es diametralmente opuesta:
Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia. (Mat 5:5 NVI)
La palabra que se traduce “humildes” es el término griego praús, que se usa en referencia a un caballo que ha sido domado. Se habla de un caballo que es manso, obediente y sumiso. La obediencia a Dios debe ser parte del carácter del Verdadero Discípulo. Si el Maestro te dice que hables, debes hablar. Si dice que vayas, debes ir. Debes obedecer.
Humildad NO es falta de poder,Humildad no es falta de valor para enfrentar cosas grandes. Tampoco es actitud pasiva, actitud de abandono o conformismo. 


Moisés, 40 años en preparación
La Biblia habla muy bien de Moisés:
A propósito, Moisés era muy humilde, más humilde que cualquier otro sobre la tierra. (Num 12:3 NVI)
Pero no nació humilde. Durante sus primeros 40 años lo que menos tenía Moisés era mansedumbre. Recordemos que Moisés nació en un pueblo perseguido y que, para ponerlo a salvo, su madre lo puso a flotar dentro de un canasto en el río. De ahí lo recogió la hija del Faraón. Así, Moisés fue criado en un lugar privilegiado y con la mejor educación posible, lo cual tiende a producir orgullo y soberbia. Eso se muestra luego cuando Moisés mató a un Egipcio que abusaba de un esclavo Hebreo. Evidentemente, no era entonces un hombre humilde.
Por causa de eso Moisés huyó al desierto, donde pasó 40 años sin fiestas ni glamour, sólo alacranes y ovejas. Dios usó esta situación para hacerlo manso. Cuarenta años en preparación para el liderazgo. Y hoy, ¿de dónde sacan que en 40 días se preparan líderes en las iglesias?Moisés, humilde.Mientras pastoreaba ovejas, Moisés vio la zarza ardiendo y fue a investigar qué ocurría. Dios le dijo: “Moisés. Moisés. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa.” En ese mismo instante Moisés obedeció, no se puso a discutir con Dios. Dios le informa a Moisés que lo va a enviar a servirle y la respuesta es “No Puedo.” Eso era exactamente lo que quería escuchar Dios; cuarenta años antes probablemente hubiera dicho que sí podía, aunque confiando en sus propias fuerzas. Al final Moisés va a cumplir la voluntad de Dios, diciendo que “Yo Soy” lo enviaba. La humildad consiste en someterse a DiosDesobediencia con MilagroUn día el pueblo deseó linchar a Moisés. La gente, en pleno éxodo en el desierto, extrañaba la comida de Egipto. Su líder fue delante de Dios a pedir lo que el Pueblo quería. Dios le dijo que le debía hablar a la roca, que de ella iba a brotar agua para todo Israel. En ese momento el enojo de Moisés rebasaba los límites y en lugar de hablarle a la roca, la golpeó. Así, desobedeció, pero igualmente Dios hizo el milagro y brotó agua y bebió todo el pueblo. Hoy en día a muchos no les importa violar la Palabra de Dios, con tal de ver un milagro.
Dios le dijo a Moisés: “me desobedeciste. Yo te dije que hablaras a la roca y le pegaste dos veces.” El Señor no es un padre consentidor, no nos deja hacer lo que sea. Por esa razón, a Moisés no le fue permitido entrar en la tierra prometida:
Moisés ascendió de las llanuras de Moab al monte Nebo, a la cima del monte Pisgá, frente a Jericó. Allí el Señor le mostró todo el territorio que se extiende desde Galaad hasta Dan, todo el territorio de Neftalí y de Efraín, Manasés y Judá, hasta el mar Mediterráneo. Le mostró también la región del Néguev y la del valle de Jericó, la ciudad de palmeras, hasta Zoar. Luego el Señor le dijo: “Éste es el territorio que juré a Abraham, Isaac y Jacob que daría a sus descendientes. Te he permitido verlo con tus propios ojos, pero no podrás entrar en él.” (Deu 34:1-4 NVI)
Parece drástica la decisión de Dios, pero quién puede discutir con Él. Moisés no lo hizo tampoco, lo cual comprueba su mansedumbre. En contraparte, muchos no pueden pasar un problema sin reclamarle a Dios: “¡Yo Diezmo! ¿Por qué me haces esto?”Mis queridos hermanos: no se engañen. Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras. Por su propia voluntad nos hizo nacer mediante la palabra de verdad, para que fuéramos como los primeros y mejores frutos de su creación. Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida. (Stg 1:16-21)
El verdadero discípulo acepta la disciplina de Dios.
Meditemos la Palabra
Terminemos este artículo meditando en algunos pasajes Bíblicos que hablan de la humildad
:
“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde
de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.” (Mat 11:28-30)
La actitud de nosotros debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Fil 2. Se humilló a si mismo. (Fil 2:5,8 )
Él realiza maravillas insondables, portentos que no pueden contarse. Él derrama lluvia sobre la tierra y envía agua sobre los campos. Él enaltece a los humildes y da seguridad a los enlutados. (Job 5:9-11)
Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino. (Sal 25:9)
El Señor es excelso, pero toma en cuenta a los humildes y mira de lejos a los orgullosos. (Sal 138:6)
Los pobres volverán a alegrarse en el Señor, los más necesitados
se regocijarán en el *Santo de Israel. (Isa 29:19)

Porque lo dice el excelso y sublime, el que vive para siempre, cuyo *nombre es *santo: “Yo habito en un lugar santo y sublime, pero también con el contrito y humilde de espíritu, para reanimar el espíritu de los humildes y alentar el *corazón de los quebrantados. (Isa 57:15)
Fue mi mano la que hizo todas estas cosas; fue así como llegaron a existir afirma el Señor. “Yo estimo a los pobres y contritos de espíritu, a los que tiemblan ante mi palabra. (Isa 66:2)