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Huye y sigue


Mas tú, oh hombre de Dios (2 Tim. 3:17; 1 Reyes 17:24; 2 Reyes 7:17; 8:2), huye de estas cosas,
El “huir” que es condenable:

1. Jonás 1:3, “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis”. Sal. 139:7, “A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”
2. En el v. 11 Pablo dice “huye” y en el v. 12 dice, “pelea”. ¿Cómo sabemos cuándo huir y cuándo pelear?
3. Prov. 28:1, “Huye el impío sin que nadie lo persiga”. ¿Cuándo es el “huir” un acto de cobardía? Neh. 6:11, “¿Un hombre como yo ha de huir?”
Pero la Biblia habla del “huir” a veces como conducta apropiada. Mat. 10:23, “Cuando os persigan en esta ciudad, huid a la otra”. Hech. 14:5,6, “Pero cuando los judíos y los gentiles … se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos … huyeron a Listra y Derbe”.

¿Huir de qué?
1-De la avaricia. Véase el estudio anterior sobre el amor al dinero, v. 10. Pablo presenta el contraste entre los que están contentos con el sustento y el abrigo (lo necesario) y los que quieren enriquecerse (los que siempre desean más y mejor). Mat. 13:22, “El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa”.
2-DE LA FORNICACION: 1 Cor. 6:18, “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. Muchos pecados perjudican el cuerpo, pero en la fornicación el cuerpo mismo es el instrumento que se usa para pecar.
Gén. 39:12, “Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo. Entonces él dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió”. No hay otra manera de tratar con la fornicación. Muchos juegan con esta tentación y pierden, como Sansón jugó con los filisteos y perdió su libertad, su vista y por último su vida.
El cristiano debe evitar (huir de) la mala compañía, el baile, toda forma de pornografía (libros, revistas y, sobre todo, las películas sensuales de la televisión). Los jóvenes deben reconocer que 1 Cor. 7:5 no tiene que ver con el noviazgo, sino sólo con el matrimonio.
DE LA IDOLATRIA: 1 Cor. 10:14, “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría” (véase también 1 Jn. 5:21). Parece que algunos de los hermanos de Corinto no querían separarse de las actividades sociales del templo pagano.
1 Cor. 10:20, “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios; y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios”.
Aun en cuanto a comer la carne que se había ofrecido a los ídolos (1 Cor. 8), les convenía tomar muy en cuenta la conciencia de los hermanos débiles.
En 2 Cor. 6:14-18 Pablo enfáticamente condena la comunión con todas las actividades paganas relacionadas con los ídolos.
Pero recuérdese que Col. 3:5 dice que la avaricia también es idolatría.
DE LAS PASIONES JUVENILES: 2 Tim. 2:22, “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”.
Mat. 3:7, Debemos “huir de la ira venidera”.
¿Cómo huir de estas cosas?
Como Lot y su familia habían de huir de Sodoma. Gén. 19:17, “Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas. 18 Pero Lot les dijo: No, yo os ruego, señores míos. 19 He aquí ahora ha hallado vuestro siervo gracia en vuestros ojos, y habéis engrandecido vuestra misericordia que habéis hecho conmigo dándome la vida; mas yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal, y muera. 20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; dejadme escapar ahora allá (¿no es ella pequeña?), y salvaré mi vida. 21 Y le respondió: He aquí he recibido también tu súplica sobre esto, y no destruiré la ciudad de que has hablado. 22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí”.
Como los israelitas habían de huir de las tiendas de Coré, Datán y Abiram. Núm. 16:24, “4 Habla a la congregación y diles: Apartaos de en derredor de la tienda de Coré, Datán y Abiram. 25 Entonces Moisés se levantó y fue a Datán y a Abiram, y los ancianos de Israel fueron en pos de él. 26 Y él habló a la congregación, diciendo: Apartaos ahora de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis ninguna cosa suya, para que no perezcáis en todos sus pecado”.
Como los judíos habían de huir de Jerusalén, Luc. 21:21, “Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes; y los que en medio de ella, váyanse; y los que estén en los campos, no entren en ella. 22 Porque estos son días de retribución, para que se cumplan todas las cosas que están escritas”.
Y seguir
No basta con “huir”. También tenemos que “seguir”. “Seguir” significa “correr tras, perseguir, buscar ansiosamente”.
¿Seguir qué?
LA JUSTICIA. Aunque Jesús no tuvo pecados, se bautizó para cumplir toda justicia; es decir, cumplir con los mandamientos de Dios (Mat. 3:15). Dice el Salmo 119:172, “todos tus mandamientos son justicia”. Seguir la justicia significa, pues, vivir en armonía con la voluntad del Señor y llevar a cabo su deber para con Dios y para con los hombres. La justicia es el fruto del Espíritu (Efes. 5:9). Efes. 6:14, “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia”.
LA PIEDAD. “Piadoso y temeroso de Dios” (Hech. 10:2), reverente ante Dios, queriendo siempre hacer lo que le agrada. La persona piadosa vive todos los días recordando que Dios nos observa nuestra vida. Vive, pues, como si estuviera en la misma presencia de Dios.
LA FE. En este texto, como en Gál. 5:22 y otros textos significa fidelidad, pues la fe que salva es la fe obediente, Gál. 5:6; Sant. 2:14-26. En toda circunstancia de la vida debemos ser fieles a Dios.
EL AMOR. Este es el primer mandamiento. Mat. 22:37, “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38 Este es el primero y grande mandamiento. 39 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas”. Jn. 14:15, “si me amáis, guardad mis mandamientos”. El amor hacia otros es la buena voluntad que desea y busca lo mejor para ellos. Mat. 5:44-48, los discípulos de Jesús deben amar aun a sus enemigos.
LA PACIENCIA. “Se trata de hupomone, que se traduce por paciencia. Pero hupomone nunca significa el espíritu que se sienta con las manos cruzadas y simplemente soporta las cosas, dejando que las experiencias de la vida fluyan como una corriente sobre él. Hupomone es la resistencia victoriosa, la constancia masculina bajo la prueba. Es la firme constancia en la fe y la piedad a pesar de la adversidad y el sufrimiento. Hupomone es la virtud que no tanto acepta las experiencias de la vida, como las conquista. Hupomone es una virtud que a pesar de todo vence al mundo” (WB). Es, pues, la perseverancia, el soportar y estar firme, aun bajo el yugo de pruebas severas. (1 Tes. 1:3; Heb. 10:36)
MANSEDUMBRE. Semejante a la longanimidad. Gentileza. No conviene confundir la mansedumbre con la flaqueza o debilidad. Los mansos son fuertes, pero también tiernos (Mat. 11:28-30; 1 Tes.2:7,11). El manso odia el pecado y lo denuncia, pero al mismo tiempo es paciente y sabe perdonar.
“Seguir” usada de esta manera en otros textos: C. 1 Tes. 5:15, “seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos”; Rom. 12:13, practicar (seguir) la hospitalidad; 14:19, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación; 1 Cor. 14:1, seguid el amor; 2 Tim. 2:22, seguir la justicia, la fe, el amor y la paz; Heb. 12:14, seguir la paz con todos y la santidad; 1 Ped. 3:11, busque la paz y sígala.

Conclusión.
A. En este texto Pablo da dos mandamientos importantes: huir y seguir.

B. Es necesario vencer la carne, y llevar el fruto del Espíritu.

C. Es necesario despojarnos del viejo hombre, y vestirnos del nuevo hombre