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¿ presentar niños en el altar de Dios?


Asi como lamentablemente por cada nueva doctrina creada por roma,la iglesia denominada evangelica sacó su propia version.
En algunas iglesias evangélicas, durante los últimos siglos de nuestra Era, para llenar ese vacío y temor supersticioso de esos nuevos miembros catolicos, han incluido otro rito que ha venido a sustituir en alguna manera ese bautismo infantil que estas personas heredaron de su antigua religión..
para satisfacer ese temor religioso que heredaron de la iglesia romana, que los niños al nacer deben recibir alguna ceremonia religiosa para estar bien con Dios, lo cual, los que leemos la Biblia sabemos perfectamente que es falso, porque el Señor fue muy enfático para asegurar que de los niños es el reino de los cielos, sin distinción alguna.

 Cuando la  Biblia hace referencia a presentar a los niños en el templo, debemos precisar dos cosas. Primero, que ese templo que hace mención es el templo judío. Segundo, que esto se hacía en cumplimiento a lo ordenado por Dios en la ley de Moisés para los judíos. La iglesia no está bajo la ley, sino bajo la Gracia.
Dios mandó en la ley que cuando naciera un niño, debía ser circuncidado al octavo día de su nacimiento (Lv.12: 3). Y además en esa ceremonia se colocaba y oficializaba el nombre de la criatura, como leemos en el caso de Juan el Bautista (Lc.1: 59-60), y del mismo Señor Jesucristo (Lc.2: 21). Todo ese acto involucraba la "presentación en el templo" según la ley.
Su madre, para cumplir con el ritual de la purificación de la ley, debía presentar en el templo un animal en sacrificio (Lv.12: 6). Esto es lo que cumplió también María cuando dio a luz a Jesús. Lc.2: 21: 24 "Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, el cual le había sido puesto por el ángel antes que fuera concebido. Y cuando se cumplieron los días de la purificación, conforme a la ley de Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor), y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos".
Por lo tanto, si usan ese argumento para presentar los niños en el "templo", también deberían exigir que las madres de esas criaturas traigan un animal para sacrificarlo en el templo, aunque el problema mayor es que hoy no existe el templo.
Pero para que nadie se deje confundir, el Espíritu Santo reitera solamente en este breve pasaje, tres veces que este acto de la presentación del niño en el templo, es conforme a la ley de Moisés. Llevaban a los niños para presentarlos en el templo, para circuncidarlos y ponerles el nombre, todo eso era conforme a la ley. Y como Jesús vino según la ley, para cumplir la ley, él mismo se sometió a todo ese ritual. Pero una vez que el Señor cumplió toda la ley, todo eso fue puesto de lado para dar lugar al nuevo pacto que hizo con la iglesia. Por este motivo ninguna iglesia del Nuevo Testamento registra una ceremonia como esa.
Cuando los defensores de esas iglesias complacientes que se han acomodado a los requerimientos de sus membresías, dejando la voluntad de Dios expresada en Su Palabra, ven que su interlocutor ha leído la Biblia y le cita estos pasajes, entonces con cierto apuro toman una concordancia para buscar otro pasaje. Y citan el caso cuando al Señor le traían los niños (Lc.18: 15) "Traían a él los niños para que los tocase; lo cual viendo los discípulos, les reprendieron".
El sofismo de este argumento para defender esa ceremonia de presentar los niños en el templo, se desmorona rápidamente cuando analizamos el contexto del pasaje. Primero, porque no llevaban los niños al templo, sino que se trata de un encuentro en la calle. Segundo, que era para que Jesús los tocara. Y tercero, porque en esos tiempos, como fue hasta los años muy recientes, los niños no eran considerados como parte de la sociedad. Este mal desea corregir el Señor al reprender públicamente a sus propios discípulos, que también participaban de esa injusticia de despreciar a los niños apartándolos del Señor.
Hasta principios del siglo XIX los niños eran marginados en todos los países del mundo, la pedofilia no era condenada por la ley de los hombres, y a los huérfanos el único refugio que les otorgaba la sociedad, era las cárceles junto a los delincuentes.
En consecuencia, no existe fundamento ni justificación bíblica para realizar esa práctica reñida con la enseñanza de la Palabra de Dios de presentar los niños en el templo, porque en este mismo pasaje el Señor deja muy en claro que de los niños es el reino de los cielos, sin necesidad de ningún rito adicional. Cualquier otra cosa es añadidura humana.
Como vemos, ese ritual de "presentar los niños en el templo", tiene sus raíces en el romanismo y no en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto no posee ningún valor ante Dios, y tanto los niños que son "presentados" como los que no son "presentados", indistintamente, de todos ellos es el reino de los cielos.