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¿ apostasia o avivamiento ?


Sabiendo que estamos en los últimos de los últimos días, siendo el Arrebatamiento
inminente una expectativa muy real,nuestros pensamientos se vuelven a
menudo (y así debería ser, desde luego) a las señales que dijo Cristo que
proclamarían la cercanía de Su regreso.Las señales que se citan más ampliamente
incluyen «guerras y rumores de guerras …cuando] nación se levantará contra
nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en
diferentes lugares. Y todo esto seráprincipio de dolores» (Mt. 24:6-8).
Sin duda de ningún género, estos«dolores» específicos se han vuelto a la
vez destacados y acelerados desde que Israel volvió a ser nación en 1948. Desde
aquel tiempo, la intensidad y frecuenciade esas señales se ha intensificado como
los dolores de parto de una mujer que va acercándose al momento del alumbramiento,
exactamente como Cristo predijo.
Sin embargo, la primera señal que Cristo dio ha sido extrañamente descuidada
y olvidada Su solemne advertencia:Respondiendo Jesús, les dijo:
Mirad que nadie os engañe.Porque vendrán muchos en mi
nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán
… (Mt. 24:4, 5).
Y muchos falsos profetas se
levantarán, y engañarán a muchos
….
Porque se levantarán f a l s o s Cristos(ungidos) y falsos profetas, y harán
grandes señales y prodigios, de talmanera que engañarán, si fuere
posible, aun a los escogidos
. (v. 24)Énfasis añadido.]
La preocupación por este profetizado engaño ha sido una marca de este
ministerio. Miremos más de cerca el
engaño religioso que Cristo predijo.Advirtió con estas palabras: «Mirad que
nadie os engañe.» Su gravedad se enfatiza en que se enuncia tres veces. Se especifica
su naturaleza: falsos Cristos, falsos profetas, y señales y prodigios falsos. El
hecho de repetir cuatro veces la palabra «muchos» indica un engaño mundial
sobre grandes multitudes.
Pablo dio una advertencia similar: «Nadie os engañe en ninguna manera …»
Explica él que el engaño espiritual al que se refiere Cristo infectará la iglesia
profesante. Esto resulta evidente de la palabra que emplea, «apostasía»:
… porque [el día del Señor] no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se
manifieste el hombre de pecado [el Anticristo], el hijo de perdición (2 Ts.
2:3)
Aunque un verdadero cristiano no puede cometer apostasía, un falso
cristiano sí. ¿Apostasía de qué? De la fe en Cristo que él o ella hayan profesado sin
una realidad interior correspondiente. Los pocos apóstatas que se anuncian como
ateos o como convertidos al budismo o al hinduismo no son lo que preocupan aquí a
Cristo o a Pablo. La advertencia se dirige a un apartamiento de la verdad dentro de
la iglesia profesante. Otros pasajes de la Escritura confirman esto, como veremos.
Pablo nos advierte para que no nos engañemos pensando que la apostasía no
vendrá. Ha de venir. Una advertencia así sólo puede significar que en los últimos
días muchos rechazarán las enseñanzas bíblicas de que la apostasía es inevitable.
Los falsos profetas a los que Cristo se refiere usarán sus señales y prodigios para
apoyar su falsa enseñanza de que lo que está en marcha es un avivamiento, no una
apostasía. Por ello, Pablo nos advierte que no seamos engañados con alegatos acerca
de un avivamiento
: ¡la apostasía ha de venir, o Cristo no volverá!
Me dijo entonces el Señor: Falsamente profetizan los profetas
en mi nombre; no los envié, ni les mandé, ni les hablé; visión
mentirosa, adivinación, vanidad y engaño de su corazón os
profetizan. Jeremías 14:14
Esta realidad queda clarificada por
otros pasajes de la Escritura. Las falsas señales y los falsos prodigios constituirán
parte integrante de la apostasía. El apartamiento de la verdad irá encabezado
por unos aparentes obradores de milagros, y el engaño se hará posible por un énfasis
dominante de la experiencia sobre la doctrina: «Porque vendrá tiempo cuando
no sufrirán la sana doctrina
» (2 Ti. 4:3). Cristo declara: Muchos me dirán en aquel día:Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera
demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de
maldad
. (Mt. 7:22, 23).
Esos apóstatas a los que se refiere Cristo no pierden su salvación: nunca
fueron salvos («Nunca os conocí»). Sin embargo, se trata de líderes cristianos
destacados que aparentemente llevan a cabo señales y prodigios en nombre de
Cristo. Trágicamente, parecen creer que su capacidad de profetizar y de hacer
prodigios demuestra que pertenecen a Él. Las señales y los prodigios son tan
impresionantes que la doctrina deja de importar: ¡exactamente lo que estamos
viendo en nuestros tiempos! Ciertamente que estos a los que se
refiere Cristo en Mateo 7 deben ser los mismos «falsos Cristos y falsos profetas»
a los que se refiere en Mateo 24. Además,las señales y los prodigios que pueden
llevar a cabo son aparentemente tan impresionantes que sin discernimiento
recibido del Espíritu Santo hasta los mismos escogidos quedarían engañados
por los mismos. Es evidente que hay algo más que trucos aquí. Esos obradores de
milagros están respaldados por el poder de Satanás, a quien inconscientemente sirven
en nombre del Señor.
Está claro que la Biblia predice un movimiento de señales y prodigios en los últimos días, pero el mismo será de Satanás, y por ello un engaño que
arrastrará a muchos. Después de una solemne advertencia de que «en los postreros días vendrán tiempos peligrosos» [¡no un avivamiento!], Pablo
hace esta notable declaración: Y de la manera en que Jannes y
Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe (2 Ti. 3:8).
Jannes y Jambres eran los magos de la corte de Faraón que, por el poder de
Satanás, imitaron (hasta cierto punto) los milagros que Dios hacía mediante Moisés
y Aarón. Pablo declara así que en los últimos días la oposición no procederá
tanto de fuera de la iglesia como de aquellos en su interior que son réprobos
en cuanto a la fe, hombres depravados que corrompen la verdad. Y lo hacen llevando
a cabo aparentes milagros en nombre de Cristo pero que (cuando son más que
meros trucos) son realmente de parte de Satanás. De esta manera engañan y
extravían a muchos —no afuera de la iglesia, sino hacia falsas doctrinas y con
ello a una falsa esperanza dentro de la iglesia. ¡Satanás no tiene una táctica más
eficaz para perder las almas
! Judas nos exhorta a «que contendáis
ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos» (Jud. 3). ¿Contender
contra quien? Desde luego que no primordialmente contra enemigos impíos
fuera de la iglesia. La advertencia tiene
que ver con los que están dentro: «Porque algunos hombres han entrado encubiertamente
» (v. 4). Entrado sólo puede referirse adentro de la iglesia.
Pablo confirma a Judas al dirigirse a los ancianos de Éfeso: «Porque yo sé que
después de mi partida entrarán en medio
de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros
mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los
discípulos»
(Hch. 20:29-30). El engaño espiritual acerca del que advirtió Cristo
medraría dentro de la iglesia. Como confirmación adicional, Cristo
advirtió a Sus discípulos que «viene la hora cuando cualquiera que os mate,
pensará que rinde servicio a Dios» (Jn. 16:2), una profecía sumamente notable.
No puede estar refiriéndose a la matanza de cristianos por los césares, ni por Mao,
Stalin o Hitler, porque ellos no pensaban que con ello estaban sirviendo a Dios. Sí
que es cierto que cuando los judíos mataban a los cristianos primitivos, creían que
con ello servían a Dios; lo mismo es en el caso de los católicos romanos cuando
mataban a los verdaderos cristianos, antes y después de la Reforma; y así en el caso
de los musulmanes matando a cristianos.Pero ninguno de esos casos fue un cumplimiento
cabal de la profecía de Cristo. «Cualquiera» es la palabra clave. Ni los fariseos, ni los papas ni los musulmanes estuvieron solos en matar a los cristianos. Otros les perseguían hasta la muerte al mismo tiempo. Pero Cristo dice que viene un tiempo en el que cualquiera (esto es, todo aquel) que mate a cristianos pensará que con ello está sirviendo a Dios.
Esto sólo puede significar que se avecina una religión mundial a la que todos
deberán pertenecer, una religión que tratará de exterminar a los verdaderos
cristianos en nombre de Dios. Juan vio esta misma escena en el futuro:
Y se le permitió [al Anticristo] hacer guerra contra los santos, y
vencerlos. …
Después vi otra bestia Y ejerce toda la autoridad de la primera bestia
… y hace que la tierra y los moradores
de ella adoren a la primera bestia … Y se le permitió … que hiciese
matar a todo el que no la adorase (Ap.
13:7-15).
Recapitulando, las advertencias escriturarias
predicen el mismo engaño que encontramos en nuestro día: 1) un movimiento de señales y prodigios falsos conducido por muchos falsos profetas; 2)
muchos serán engañados mediante estos aparentes milagros; 3) el rechazo de la
enseñanza bíblica acerca de la apostasía, y la insistencia en que estamos en medio de, o al menos que nos estamos dirigiendo hacia, «el mayor avivamiento de la
historia de la iglesia». Ésta es la enseñanza predominante hoy entre los carismáticos, y más y más entre los evangélicos
.
La promesa de un avivamiento formará parte del engaño de los últimos
días, tal como nos advierte el apóstol
Pablo, de modo que debemos tener cuidado. En lugar de dicho avivamiento,
en los días anteriores al Arrebatamiento habrá una gran apostasía, un apartamiento
de la fe. ¡No formes parte de ello!
Que tengamos que contender ardientemente por la fe contra aquellos que han
entrado encubiertamente en la iglesia implica que la batalla no es tanto una de fe
contra incredulidad, sino más bien de la verdadera fe contra la falsa fe.
Muchos sufren una especie de sacudida al enterarse de que el sustantivo
«avivamiento» no aparece una sola vez en toda la Biblia de Reina-Valera. La
esperanza de un avivamiento que excita a tantos en la actualidad no es siquiera un
concepto bíblico. Hazte unas pocas preguntas: ¿No está Cristo habitando en nosotros? ¿No está él en medio de nosotros cada vez que nos reunimos? ¿No debemos ser llenos del Espíritu Santo en todo momento? ¿No es suficiente la
Palabra de Dios? ¿Por qué, pues, correr en pos de señales y prodigios como pruebas
insólitas de que Dios está obrando, a la vez que descuidamos aquello que Dios ya
nos ha dado?
Volveremos más adelante a este tema.
Mientras tanto, será bueno emprender un serio estudio de lo que la Biblia dice.
¡Comprueba cada fuente de información...1Tes 5:21 Examinadlo todo;
(incluyendo este artículo) mediante la
Escritura! Sé como los de Berea
(hechos 17:11)pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
Apoc 22:19 Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
Pro 30:6 No añadas a sus palabras, para que no te reprenda,
Y seas hallado mentiroso
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